Contradicciones de ser fuerte

por | May 22, 2025 | autoestima, reflexiones, blog | 0 Comentarios

Entre el post del otro día de Bettie acerca de ser fuerte que me tocó muchísimo la patata y conversaciones por Mastodon sobre tratarse bien, le he estado dando muchas vueltas a en mi cabeza y me parece que todo está interconectado.

Como niña que ha crecido escuchando a todo el mundo llamarla marimacho y similares, he dedicado mucho esfuerzo durante mi vida a ser más femenina sin mucho éxito. No me sale, no sé hacerlo. Sencillamente, no soy yo. Así que la única manera de quererse un poco era abrazar lo que me quedaba: ser fuerte.

Ser fuerte, no pedir nunca ayuda, enorgullecerse de no llorar, de ser mal hablada. Que parezca que nada te hace daño. Ser dura, no necesitar a nadie y poder con todo sola.

Todo el mundo necesita a alguien, somos animales sociales. Nadie puede sola con todo y esta idea de ser fuerte solo consigue aislarte y hacerte sentir más sola y miserable.

Bajo esta premisa tan presente, cuando te das cuenta de que necesitas ayuda, que no puedes con todo, que es algo que siempre pasa, porque nadie puede. Te hundes en la miseria. Entonces, eres una mierda. Y cómo no puedes pedir ayuda, no tienes a nadie que te diga que es lógico que no pudieras, que eso era demasiado para cualquiera. Así, que sigues, sigues, sigues, tienes que ser aún MÁS fuerte y ahí es cuando empiezas a hablarte mal, porque si todo el mundo puede menos tú, tú eres el problema. Tú eres la que no es suficientemente fuerte, la que no vale nada, la que no sirve para nada ni para nadie. No puedes pedir ayuda para que no sepan que no vales, para no molestar a los demás que sí que pueden y, de repente, ya siempre sientes que molestas a todo el mundo todo el rato. Pedir ayuda se vuelve IMPOSIBLE.

Todas estas ideas, año a año, día tras días, van calando tan profundo que cuesta mucho sacárselas de encima, y necesitamos a gente a nuestro alrededor que nos diga que sí valemos, que tenemos que respetarnos, que elles tampoco pueden con todo. Que no estamos soles.
Así que voy a hacer un pacto con vosotres (les que queráis): intentar respetarnos a nosotres mismes y hablarnos bien y cuando caigamos de nuevo, recordarnos que somos estupendes y que sí valemos la pena.

Sed débiles, pedid ayuda y hagámoslo juntes, que soles no se puede.